OPINIÓN | México: una democracia con tres anomalías

OPINIÓN | México: una democracia con tres anomalías

Ninguna democracia está exenta de regresiones autoritarias. Las democracias, como lo decía el sociólogo Juan Linz, se quiebran. La democracia mexicana –tan cerca de la posibilidad de alcanzar su consolidación– se enfrenta a un escenario de enorme vulnerabilidad. Pasa ciertamente por unas elecciones con grandes amenazas y riesgos, el próximo 6 de junio, pero que tienen como verdadero telón de fondo la sucesión presidencial, el relevo del presidente Andrés Manuel López Obrador, y la deseable transición institucional de la izquierda en 2024. Un camino todavía muy largo que apenas comienza.

México va en unos días a las elecciones más grandes de su federalismo en condiciones muy difíciles. Después de más de 20 años de complicados ajustes graduales en los calendarios locales y en las legislaciones de los estados, el federalismo mexicano logró finalmente concentrar y sincronizar el mayor número de elecciones estatales y municipales, antes dispersas a lo largo de todo el sexenio, con las fechas de sus elecciones federales. En México se decía que teníamos elecciones todo el tiempo. Y era verdad, con las complicaciones políticas que esto generaba. Así por primera vez, en la elección intermedia del sexenio, cuando se renueva la Cámara de Diputados (500 legisladores) se concentra también la renovación de 15 de los 32 gobernadores, 30 congresos locales y 1.928 ayuntamientos y alcaldes de los 2.446 que tiene el país. Esto es el 78% de los gobiernos municipales.

Este enorme esfuerzo logístico y político se da en medio de tres anomalías de naturaleza distinta y todas muy delicadas: En primer lugar, la anomalía de la pandemia de covid-19. La epidemia ha sometido a la democracia mexicana a una tensión muy fuerte y ha afectado, sin duda, su funcionamiento normal. La epidemia no ha cesado, el promedio de vacunación es aún bajo en proporción a la población, y aunque al momento de escribir estas líneas, el índice de contagio y letalidad ha disminuido, el temor de un repunte es un factor permanente de miedo e inhibición. La epidemia ha generado severos cuestionamientos y en mi opinión, ha erosionado al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, por los resultados sanitarios y económicos en el manejo de la epidemia.

La epidemia ha polarizado y ha cambiado la forma de hacer política. Se alteró la organización de la jornada electoral, lo que elevó sus costos y se hizo más compleja por la cantidad de cuidados y medidas sanitarias que será necesario tomar; obviamente con la epidemia se ha limitado la convivencia y el intercambio normal y familiar de percepciones y puntos de vista; hay muy poca y mala información, las encuestadoras han confesado las dificultades que han tenido para aplicar sondeos serios en medio de una crisis sanitaria; y se modificó la forma de hacer campañas.

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